Liderazgo Gerencial ante el Tratado de Libre Comercio. (TLC)

Los Tratados de Libre Comercio forman parte de una estrategia comercial de largo plazo que busca consolidar mercados con el fin de desarrollar una oferta exportable competitiva, que a su vez genere más y mejores empleos.

La experiencia muestra que los países que más han logrado desarrollarse en los últimos años son aquellos que se han incorporado exitosamente al comercio internacional, ampliando de esta manera el tamaño del mercado para sus empresas.

De tal forma, podríamos definirlos como: “un acuerdo comercial vinculante que suscriben dos o más países para acordar la concesión de preferencias arancelarias mutuas y la reducción de barreras no arancelarias al comercio de bienes y servicios, con el fin de profundizar la integración económica de los países firmantes”.

Además, incorpora los temas de acceso a nuevos mercados, otros aspectos normativos relacionados al comercio, tales como propiedad intelectual, inversiones, políticas de competencia, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, asuntos laborales, disposiciones medioambientales y mecanismos de defensa comercial y de solución de controversias.

Esto obliga a la industria a prepararse también para competir internamente con nuevos productos. Asimismo las empresas de Estados Unidos vienen con nuevos estándares, con ventajas en la utilización de la tecnología; traen consigo un manejo moderno de las relaciones laborales y consideran a las personas como parte fundamental del desarrollo empresarial.

Las organizaciones siempre han buscado, desde mi experiencia profesional, mejorar su competitividad implantando programas y técnicas para el mejoramiento de la calidad de sus productos, servicios y la productividad de su operación. Sin embargo, en la actualidad el concepto de competitividad significa: “analizar el valor del producto, marca, país o fabricante en el mercado, orientándose hacia la mente de los clientes y utilizando cambios del entorno para el propio beneficio.”

Por lo tanto, no basta con suscribir tratados de libre comercio (TLC), conseguir un mejor tratamiento arancelario de los países importadores, o encontrar fórmulas fiscales y monetarias que tiendan a situar el problema de la competitividad en el nivel de los precios relativos para competir en el mercado mundial y ganar un lugar en éste.

Siempre le recomiendo a mis alumnos o Directores de empresas que analicemos la competitividad como una actitud, basada en un sistema educativo que promueva el trabajo como la fuente de autorrealización del ser humano, creando una cultura hacia el logro, el desarrollo tecnológico, la productividad y la calidad.

Es por ello que la competitividad, que estimula la firma de un TLC, debe generar las bases para que las empresas consoliden un aprendizaje continuo, desarrollando habilidades únicas y distintivas, para mantener una ecuación de valor frente a la diversidad de sus segmentos de mercado que son de su interés con el único fin de responder adecuadamente a sus clientes, satisfaciendo sus necesidades, así como a sus accionistas, proveedores y empleados a lo largo del tiempo; estableciendo el concepto de atención integral tanto al cliente interno como al externo, sin olvidar la generación de beneficios al entorno y al medio ambiente.

Para consolidar esta meta debemos potenciar y desarrollar el Liderazgo Gerencial  actor principal, por cuanto en sus manos está el crear un programa de capacitación y gestión que organice e integre las labores de la empresa con sus necesidades de expansión, rendimiento, eficiencia y eficacia.

El liderazgo gerencial también debe incluir una visión sobre las condiciones de los mercados actuales, que presentan características comunes, aún dentro de su propia diversidad y exigencias; lo que induce a los líderes al sostenimiento de factores claves de éxito para asegurar la competitividad frente a la gran diversidad de competidores existentes, estos son:

• Calidad en el servicio, pero no vista como una simple base de procedimientos estandarizados de atención, sino como una práctica de cultural organizacional, que induce a los miembros de la organización a la creación de vínculos con los públicos de interés de los distintos segmentos de mercado, asegurando con ello una mayor fidelización a través de la comunicación.
• Capacidad de innovación, entendida como el conjunto de habilidades organizacionales, que permitan crear permanentemente nuevos mecanismos de satisfacción tanto a nivel de productos como de procesos. Para asegurar con ello un paso adelante frente a los competidores, lo que brinda a los clientes experiencias únicas en cuanto a nivel y grado de satisfacción

De esta forma el liderazgo organizacional en la empresa moderna, esta llamado a ser el creador de una nueva comunidad que gira entono de empresa-clientes-entorno, logrando crecientes niveles de integración y una apertura real hacía el aprendizaje compartido, lo que reforzará la cultura organizacional y a su vez generará un ambiente idóneo para crear un valor único, difícil de copiar o imitar por la competencia.

Reynaldo Álvares Millán
Consultor Gerencial
rhalvares@gmail.com
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Acerca de Reynaldo Alvares Millan

Profesional que aplica coaching a aquellas personas que quieren realizar un cambio en su vida a través de su propio desarrollo personal positivo, que siempre comienza a nivel interno y sea capaz de conseguir sus objetivos al hacerse consciente de sus creencias, sus valores y su entorno.
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